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Tontería y saber: Bernard Stiegler

Hace un tiempo le he dedicado algunas líneas en este blog al pensamiento de Bernard Stiegler. Filosofo, pero particularmente un pensador de la técnica y de sus avatares industriales-tecno-capitalistas, Stiegler posee una obra que se funda en herencias complicadas de asumir: Simondon, Derrida, Deleuze. Es, para decirlo de una forma menos exacta, un aventurero solitario en los enfoques filosóficos de nuestros tiempos, y en especial, porque su perfil como pensador siempre busca conjugar el problema de la filosofía con el dilema de la sociedad, se trata de una escritura comprometida, insistentemente aludiendo a las premisas críticas de lo que implica pensar.

Dentro de muchos otros caminos emprendidos por él, podemos resaltar la idea de crisis aplicada a la transformación histórica de la técnica, y cómo esta crisis establece rumbos de separación entre las prácticas de la técnica y las prácticas de la tecnología. Otra manera de entender esto sería señalando la separación entre la cultura y las prácticas de la tecnología capitalizada.

Stiegler ha resaltado también, la sumisión de lo simbólico a las estructuras del capitalismo, la miseria de lo simbólico resulta (para que quede subsumido) de dos dimensiones: 1) una era hiperindustrial, 2) una estétización de lo social. El devenir de esto radica entonces en una política estética y una estética política. Stiegler obliga a proponer preguntas como: ¿cómo se establece la individuación en una época hiperindustrial? A través de una extensa complejidad Stiegler nos guía hacia las profundidades de un asunto de época, de nuestro tiempo.

Hay otro trabajo importante. La idea de “tontería”. Stiegler expone la idea de tontería sistémica, que según su hipótesis, está afectando el funcionamiento de la sociedad. No se trata sólo de que hay un estado-tontería, sino que hay una organización sistemática de la tontería dada por todas las estructuras que se encargan de administrar la cultura. Hay un condicionamiento política, cultural, industrial que instala la sistematización de la tontería, que la vuelve efectiva contra la individuación. La tontería es también un Farmakon, entendiendo la técnica como farmakon, una medicación. Sin llegar a oponer Stiegler la tontería a el saber, discute los dos niveles, sus aproximaciones, sus dilemas y desvaríos.

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